miércoles, 10 de noviembre de 2010









Llevo cuidando de mi madre durante diez años, aunque mucho tiempo antes ya me encargaba de la mayoría de las cosas de su hogar, como la economía, la compra, la limpieza, así como de contratar a la persona que debería cuidarlos.
Después de morir mi padre, a ella la trajimos a vivir conmigo y con mi hermana, lo que comúnmente se llama por meses, había que cerrar las puertas de toda una vida, no es posible entender el dolor que supone recoger en bolsas y maletas todos los recuerdos que encierran cuatro paredes, eso significo para mi un gran desconsuelo, encerrarlo en tu memoria para siempre; se que muchos de los que me lean comprenderán lo que digo.
No diré que la vida con ella, fue fácil, ni un jardín de rosas, porque no seria verdad, mi madre era “genio y figura hasta la sepultura” tuvimos malos ratos, y peores momentos, pero también creamos una relación madre e hijas, distinta, preciosa, ahora hablare un poco de mis buenos momentos con ella, de las charlas con su lengua de trapo que el Parkinson le dejo, le gustaba hablar y recordar cosas, como persona realmente creyente quería vivir y ver el nuevo mundo prometido, y yo como persona que no sabe si cree o no, solo deseaba que su muerte fuera tranquila y dormida, casi sin enterarse, creo con sinceridad que ese habría sido su propio paraíso, disfrutaba de las visitas que tenia de los hermanos, incluso le encantaba que le leyeran la biblia y que hicieran oración con ella.
Todo esto acaba cuando hace un mes o dos, ella se pone peor se le complican sus enfermedades, y su Parkinson se acentúa, deja de hablar, ese tembleque es tan constante y rápido que me consta que la agota, se ahoga al comer y beber, y noto lo mucho que sufre, tanto que me siento inútil ante tal situación, yo estaba preparada para ver morir a mi madre, pero no para verla sufrir, esta situación me esta superando.
Un pequeño homenaje a mi madre, una mujer extremeña, tierra de conquistadores, una conquistadora y luchadora por su familia y sus creencias, una mujer única desde luego hasta el final de sus días.
Sépase que la admiro por cada cosa que se que hizo en su vida, y que creo que estuvo intentando pulgar, no se si ella lo sabrá y tampoco me importa ya, si se que ella sabe que la quiero.
Por ese motivo ahora cargo con esta pena y no se cuando acabara.

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